jueves, 31 de marzo de 2011

EN MEMORIA...


Se aproxima el último acto, el temible y a la vez esperado último acto.
Esta vez no me han maquillado y peinado para la ocasión, ninguna cámara enfoca mi cansada mirada violeta, ningún director observa atento la secuencia, ni tampoco escucho música envolviendo la visible emoción…  
No habrá aplausos ni ovaciones al terminar la escena, ni felicitaciones ni flores en el camerino y, sin embargo, será el acto más importante de mi vida…. o de mi muerte.

Ahora repaso mentalmente mi filmografía, pero no la que todos conocen, sino la que todos desconocen; la de la muchacha aterrada antes de salir al escenario, la de la mujer insegura antes de estrenar una película, la que arranca temblorosa las críticas del periódico… ahora todo eso no importa, todavía me quedan unos instantes, unos eternos instantes… ahora la vida me dedica un último primer plano que tengo que aprovechar… Se aproxima lentamente la luz de un foco, me parece distinguir unas siluetas… son ellas: Helen Burrows, Cynthia Bishop, Carol Pringle, Susan Prackett, Amy March, Melinda Grayton, Angela Vickers, Maggie Pollit, Catherine Holly, Gloria Wandrous, Virginia Wolf, Cleopatra… ¡GRACIAS!, gracias por acompañarme en este acto final, gracias por permitir que me convirtiese en la intérprete de vuestras emociones, gracias por compartir ilusiones y frustraciones, alegrías y desengaños, gracias por darme lo mejor de vosotras y gracias, sobre todo, por permitirme ser quien soy, quedándome con lo mejor de cada una y regalándome este pedacito de inmortalidad…

Mi tiempo se acaba… me siento liviana, etérea, descansada… me parece estar oyendo una ovación… me dirijo hacia el brillante foco que me deslumbra…


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Elyzabeth Rosemond Taylor (27 de febrero de 1932 - 23 de marzo de 2011)

miércoles, 30 de marzo de 2011

A vivir que son dos días


 “A vivir que son dos días”, pensó mientras se cerraba tras ella la puerta de la adivina.
Su cara afligida se iluminó con una sonrisa, haría lo que nunca pudo hacer por falta de tiempo.
Recogió a su hijo del colegio más pronto que ningún día, se lo comió a besos y jugaron y rieron en el parque hasta el anochecer. Ese día no hubo prisas, ni gritos, ni lloros.
El segundo día no despertó. Las cartas nunca mienten.


CUENTA 140: LA gata

Sus ojos me hechizaron en el instante en que los vi. Sería mía o de nadie. Pagué los 300 euros y conseguí la gatita persa.

Desde que el dictador les utiliza como degustadores en sus comilonas, los gatos callejeros son una especie en vías de extinción.

El niño subía al desván después de cada comida. Nadie sospechó que en aquel saco de esparto lanzado al río había una peludita menos.

Se la solía ver al anochecer, una suave sombra de ojos verdes. Cuando desapareció nadie se fijó en la nueva silueta aplanada en el asfalto.

Se enamoró nada más verle. Le recordaba a los gatos arrabaleros, con ese punto canalla y pendenciero. Siempre supo que sería su perdición.

Le apodaban “el gato” no por su ronroneo, sino porque acechaba a su presa con la eficacia de un felino.

Ronroneaba cuando la acariciaba, se enroscaba en su pierna al verle entrar, no pudo evitar clavarse en sus ojos cuando la abandonó.

Ella nunca fue recatada ni sigilosa, irrumpía en la pantalla con fiereza. Nunca entendió porqué le dieron el papel de la gata.

Ya sólo salía por las noches, asomaba cual espectro, oscuro y furtivo. Saltaba a los tejados convertida en la sombra arrogante de una gata.


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Esta es mi aportación para esta semana. Tengo que decir que "la gata sobre el tejado de zinc" es una de mis películas preferidas.

sábado, 26 de marzo de 2011

RELATOS EN CADENA: La venganza


Ella sabrá lo que hace, lo tiene todo bien planeado; cuando llegue la medianoche se meterá en el coche y se abrochará el cinturón, la seguridad es lo primero, arrancará y encenderá las luces, después saldrá de la zona residencial y se dirigirá al centro. Cuando vea al fondo los edificios que diferencian la zona comercial, esperará a que todos los semáforos se pongan verde, pisará a fondo el acelerador y enfilará la calle a 100 por hora, hasta empotrarse contra el escaparate del Carrefour… así, la próxima vez que traten de confundirla con las latas de atún en oferta, se lo pensarán dos veces.

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Con este micro participo en el concurso Relatos en Cadena ¿las bases? no más de 100 palabras y la frase de inicio la última del relato ganador la semana anterior.

miércoles, 23 de marzo de 2011

REMORDIMIENTO



Hacía más de 40 años que ejercía de manera sorprendente la abogacía, desde aquel día que, contra todo pronóstico y ante los rostros asombrados del tribunal, ganó el juicio del más sanguinario dictador Guatemalteco. Desde entonces su meteórica carrera se proyectó de manera asombrosa, numerosos pleitos abarrotaban su mesa, resolviéndose lucrativamente para él y satisfactoriamente para sus clientes. Los éxitos se habían convertido en la clave para saborear un futuro que había ido postergando.
Nadie podía sospechar que en la soledad de la noche el remordimiento le torturaba y su arrepentida conciencia terminaba encarcelada en un profundo menú de perjurios, falsas declaraciones, testimonios arreglados y omisiones de pruebas que, implacables, le mortificaban. Pero ni en sus peores pesadillas podía imaginar que al suprimir aquella comisión rogatoria del dictador, estaba condenando a su alma en la hoguera eterna como compensación de los miles de inocentes que sufrieron la tiranía en Guatemala.

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Con este micro participo en el III Concurso de Microrelatos sobre Abogados. Se trata de contar en 150 palabras un relato sobre abogados que contenga las 5 palabras que cada mes se deciden.

FINALISTA CUENTA 140: El tenedor


Cuando veía los spaghetti en el plato el tenedor se ponía de punta. Por fin se enrollaría con la cuchara.

No sabía qué le excitaba más: si clavarse en la carne, o el roce del cuchillo.

Siempre llevaba un tenedor y una cuchara en el bolsillo. En el talego no se comía todos los días, pero siempre se utilizaban los cubiertos.

Tirada en el suelo de la cocina sólo pudo clavarle el tenedor. Viendo el pánico reflejado en los ojos de su maltratador, sólo pudo sonreír.

Jamás imaginó acabar su miserable vida tirado en la cocina, con el vientre abierto y la zorra de su mujer empuñando un tenedor en la mano.

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Esta semana también he sido finalista con el primer micro que envié.

lunes, 21 de marzo de 2011

CUENTA 140: La Jaula

Foto: José Martín Villalón

De las entrañas de la mina y ante ansiosas miradas, surgió la jaula vacía de esperanza, en ese mismo instante se llenó de desolación.

El tiempo apresó sus recuerdos en una jaula de olvido. Nunca fue tan feliz.

Consiguió encerrar bajo llave sus pesadillas… ahora sólo quedaba que aquel psicópata le devolviera la llave.

Temeroso de la falta de inspiración enjauló a su musa. Desde entonces sólo escribe angustiosas palabras que convierten al dichoso en infeliz

Totalmente gastada, sentía como se escurría la inspiración a través de los barrotes de su imaginación.

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Esta semana he participado sin éxito con estos micros. Otra vez será.

lunes, 14 de marzo de 2011

FINALISTA CUENTA 140: El termómetro



“Nunca más pasarás frío” y con el cuerpo febril del niño en los brazos avanzó con decisión al crematorio que los nazis habían improvisado.

No dejó de estrangularla hasta sentir como se escurría la vida entre sus dedos. Pensando en la similitud con el mercurio se alejó sonriendo.


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Estos son los microrrelatos con los que participo en el concurso que modera el escritor Montero González, se trata de contar en 140 caracteres una historia a partir del tema que se decida cada semana.
He quedado como finalista con el primero, no está mal para ser la primera vez que participo.