sábado, 28 de abril de 2012

Los celos


Veo junto a su reloj unos números grabados en su piel y decido anotarlos antes de que despierte. Como cada mañana soy la primera en levantarme y cuando él sale de la ducha yo estoy saliendo por la puerta.

Los celos me devoran y antes de pensar lo que estoy haciendo, la voz de los números responde a mi llamada. Pero no es la voz aterciopelada que esperaba escuchar, es una voz ronca, grave, es la voz… ¡de un hombre!

- ¿Con quién hablo? – pregunto

- ¿María? No esperaba volver a oírte. La última vez me dijiste que querías a tu marido…

Mi teléfono se ha estrellado contra el suelo.


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