miércoles, 20 de abril de 2011

FINALISTA CUENTA 140: La chimenea


Desde la ciudad se veían las chimeneas de las fábricas vomitando humo negro. Los obreros eran los únicos que veían escaparse sus sueños.

Tenía una chimenea tatuada en la pelvis; el combustible éramos los incautos que se ligaba en el bar. Su ardor nos convertía en cenizas.



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