domingo, 3 de abril de 2011

Cabezota arrepentido


Sus palabras, me sorprendieron... sobre todo porque llevaba casi dos años sin dirigirme la palabra. Y todo por una cabezonería de las suyas, en la última bronca dijo que no volvería a hablarme mientras no la pidiera perdón. Y para testarudo yo, que vamos para dos años sin hablarnos, pero a mi no me importa, que me he acostumbrado a hablar con el jilguero cuando estoy en casa y casi ni noto la diferencia.
Pero hoy, sin venir a cuento, va y me dice: “que sepas que voy a poner tu nombre al hijo que estamos esperando”. Yo me he quedado a cuadros, más que nada porque no esperaba ningún hijo, pero si ella lo sostiene cualquiera la contradice, que ya he tenido más que suficiente con los dos años de peloteras con el pajarraco.

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