sábado, 28 de mayo de 2011

CUENTA 140: La pasta de dientes



Metió la ropa, los zapatos, los perfumes, el cepillo y la pasta de dientes… cerró la urna y la enterró. Era libre para comenzar su vida.

Pacientemente destiló todo su cuerpo y mezcló su esencia con la pasta de dientes, así podría saborearla cada mañana.  

Arreglarse los dientes: una pasta. El consuelo de ver a su marido pagar por ello: no tiene precio.


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